10 de septiembre del 2.025
La Programación Neurolingüística (PNL) es una disciplina que estudia cómo los pensamientos, el lenguaje y las experiencias influyen en nuestra manera de aprender y relacionarnos. Aunque en un principio se diseñó para adultos, muchas de sus técnicas pueden aplicarse en educación infantil de forma sencilla y lúdica.
En el aula, la PNL nos ofrece herramientas para mejorar la comunicación con los niños, reforzar su autoestima y ayudarles a gestionar emociones. A continuación, te muestro algunas técnicas prácticas que puedes utilizar con tus alumnos de infantil:

1. Anclajes emocionales
Objetivo: Asociar un gesto, palabra o canción con un estado positivo.
Cómo aplicarlo:
- Elige una acción, sonido o un gesto sencillo (como dar un aplauso en grupo, encender y apagar la luz, un golpe de tambor, respirar, cerrar los ojos y visualizar un sol…).
- Úsalo siempre en momentos de alegría, calma o motivación.
- Poco a poco, los niños asociarán ese estímulo con la emoción positiva y podrán volver a ella cuando lo necesiten.
Propuesta de juego: La varita del poder
Objetivo: Reforzar la autoestima y la expresión positiva.
Cómo hacerlo:
- Entrega una varita (puede ser un palo decorado o una manualidad).
- El niño que la tenga debe decir algo positivo sobre sí mismo o sobre un compañero.
- La varita va pasando de mano en mano.
Este sencillo ritual enseña a valorar lo bueno de cada uno y a reconocer las fortalezas de los demás. - Cada vez que alguien se sienta mal, la varita será el anclaje para conseguir el bienestar.
2. Lenguaje positivo y transformador
Objetivo: Sustituir órdenes negativas por expresiones constructivas.
Cómo aplicarlo:
- En lugar de decir “no corras”, prueba con “camina despacio como un explorador”.
- En vez de “no grites”, utiliza “hablemos con voz suave”.
Con esta técnica, los niños reciben mensajes más claros y fáciles de cumplir, a la vez que se evita la frustración.
Propuesta de actividad 1: Palabras que hacen sonreír
Objetivo: Asociar el lenguaje positivo con sensaciones agradables.
Cómo hacerlo:
- Pide a los niños que digan palabras que les hagan sentir bien (familia, amigos, juego, sol, abrazo…).
- Escríbelas en un mural o pizarra y acompáñalas de dibujos.
- Cada vez que alguien se sienta triste, puede mirar el mural para recordar esas palabras.
Propuesta de actividad 2: Afirmaciones positivas
Objetivo: Enfocarnos en lo que somos capaces de hacer, en nuestras posibilidades
Cómo hacerlo:
- Metemos en una caja varios sobres con diferentes afirmaciones positivas.
- A primera hora de cada día de la semana sacamos un sobre al azar.
- Leemos en voz alta la afirmación positiva para ese día y lo ponemos en un lugar visible de la clase.
- Repetimos en grupo 3 veces la afirmación. Eligiendo un movimiento de poder para cada una de las 3 veces (Puños arriba, palmadas, bailar, reir…) Se repiten estas acciones al menos 3 veces más durante la jornada escolar.
- Cada día de la semana vamos aumentando una afirmación, lo que supondrá que el viernes tendremos 5 afirmaciones positivas x 3 veces cada una, varias veces al día.
3. El modelado positivo
Objetivo: Aprender observando y copiando comportamientos adecuados.
Cómo aplicarlo:
- Escoge un niño que haya resuelto una situación con calma o respeto.
- Señala su conducta como ejemplo: “¿Habéis visto cómo Laura esperó su turno con paciencia?”.
- Luego, pide a los demás que lo imiten como si fueran actores.
De esta forma, se refuerzan conductas positivas a través de la imitación.
Propuesta de juego: El espejo mágico
Objetivo: Favorecer la empatía y la conexión entre compañeros.
Cómo hacerlo:
- Los niños se ponen en parejas.
- Uno realiza movimientos lentos (mover brazos, hacer una mueca, sonreír…) y el otro debe imitarlo como si fuera un “espejo mágico”.
- Después, intercambian roles.
Este juego les ayuda a observar al otro, mejorar la atención y comprender que todos somos reflejo de lo que compartimos.
4. La calibración interna
Objetivo: conseguir un estado emocional haciendo uso de una buena comunicación
Cómo aplicarlo:
- Destinaremos un espacio de tiempo en el aula, para escuchar las limitaciones que sienten nuestros alumnos y alumnas.
- Convertiremos cada día, una creencia limitante en una frase empoderadora, y la relacionaremos con un movimiento de poder.
- Pondremos esa frase durante toda la jornada escolar en la pared y alrededor las fotos de los niños.
- Al final de la jornada escolar doblaremos el papel y lo meteremos en un bote transparente con luces.
- Al final de cada semana leeremos en alto todas las creencias que hemos conseguido transformar con su movimiento de poder.
La PNL en infantil no requiere técnicas complicadas, sino pequeños juegos que ayudan a los niños a mirar dentro de sí mismos, comunicarse mejor y reconocer la fuerza de sus palabras y emociones. Integrar estos ejercicios en la rutina del aula contribuye a crear un ambiente más armonioso, motivador y lleno de confianza.

