12 de mayo del 2.025
El Doctor y fisioterapeuta estadounidense Glenn Doman, fundó en Filadelfia en el año 1955 “El Instituto para la realización del potencial humano”. De la mano del neurólogo Temple Fay, investigaron numerosos casos de niños con lesiones cerebrales severas y llegaron a la conclusión de que, aunque no se puede rescatar a las neuras muertas, a través de una adecuada estimulación sí que se pueden establecer nuevas conexiones entre las neuronas que quedan vivas, de tal manera que éstas asuman las funciones de las neuronas muertas que ya no se utilizan.

Así, el objetivo de Doman y Fay era lograr que todos los niños que debido a lesiones cerebrales estaban ciegos, sordos, mudos o paralizados pudieran llegar a ver, oír, hablar o caminar. Y para ello, Doman y su equipo no se centraron en los órganos afectados como los ojos, las piernas o los oídos, sino en el cerebro que era donde se encontraba el foco del problema.
Al principio de sus investigaciones, Doman y Fay creían que cuando el coeficiente intelectual subía, la capacidad de estos niños para hablar, leer, escribir o entender las matemáticas también subía. Sin embargo, en el año 1960 dieron un giro inesperado a sus razonamientos, ya que se dieron cuenta que justamente ocurría lo contrario. No era que cuando los niños eran más inteligentes podían hablar mejor, escribir mejor y aprender mejor, sino al revés; que los niños que oían mejor podían comprender mejor, que cuando leían mejor entonces hablaban mejor, que cuando mejoraban la capacidad de sentir entonces se desenvolvían mejor y su capacidad de adquirir información aumentaba, interiorizaban más información del exterior y entonces aprendían mejor y sus conocimientos aumentaban. Y lo más importante es que descubrieron que esto sucedía no solo con los niños con lesiones cerebrales, sino con todos los niños.
La conclusión de Doman fue que: “La inteligencia es consecuencia del pensamiento; no es que el pensamiento sea consecuencia de la inteligencia” (Doman, 2002)
Saber qué es la inteligencia y de dónde procede, ha sido y sigue siendo el centro de muchos debates. Hace 2500 años, se creía que el corazón era el eje del pensamiento y aún a día de hoy nos hacemos preguntas como; ¿tiene la inteligencia un carácter hereditario o ambiental? ¿Se desarrolla de manera innata o en función de la crianza? Este debate concluye con dos tipos de escuelas o teorías, los que abogan por la herencia y los que creen en la influencia del entorno.
En las experiencias y estudios realizados por Doman en sus múltiples viajes, ha podido ver bebés australianos de dos meses que saben nadar, niños japoneses de cuatro años que mantienen conversaciones en un perfecto inglés, y otros menores de cuatro años que saben tocar el violín, niños siux de dos años y medio que montan a caballo, niños de dos y tres años con lesiones cerebrales profundas capaces de leer con comprensión.
Tras estas experiencias Doman se decanta por la escuela del entorno, aunque no rechaza por completo la herencia genética. Los bebés nadan porque hace 30 años una pareja de australianos pensaron que los bebés deberían ser capaces de nadar y lo demostraron, los niños japoneses de cuatro años hablan el inglés porque en Tokio hoy en día el japonés es una lengua extranjera y el personal de los colegios donde van los niños, así como en los comercios y otros lugares, son de habla inglesa. Los niños pequeños tocan el violín porque un hombre llamado Shinichi Suzuki pensó que los niños podían ser capaces de tocar el violín. Los niños siux empiezan a montar a caballo desde el momento en que lo hacen en el regazo de su madre. Pero los niños siux no tienen la capacidad exclusiva de montar a caballo solo por ser siux, cualquier niño puede ser un excelente jinete, lo único que necesita es que le dejen serlo.
La conclusión por tanto a la que llega Doman es que: “Nosotros los seres humanos estamos limitados a ser Homo sapiens y nada más. Estamos limitados a ser seres humanos. Podemos ser cualquier cosa que haya sido capaz el ser humano”
Nacemos con una base genética que, determinará algunas características, pero el tipo de ser humano que vamos a ser se concretará en gran medida durante los 6 primeros años de vida.
“En su nacimiento, el niño es un libro en blanco con la posibilidad de ser cualquier cosa que es, fue o será cualquier ser humano” (Doman 2002)

