Uno de los aspectos más interesantes y significativos de la práctica psicomotriz, es la importancia de crear para los niños y las niñas un MUNDO MÁGICO dentro de la sala de psicomotricidad. Aucouturier nos propone que para acceder a este mundo mágico debemos derribar UN MURO.

¿Qué simboliza este Muro?

Este muro, construido previamente por los psicomotricistas, simboliza abandonar todo aquello que los adultos les imponen (normas, tareas…) Al otro lado del muro, se encuentra un espacio concebido para poder expresarse de manera espontánea.

¿Qué significado tiene para ellos derribar el Muro?

Derribar el muro significa romper con las exigencias que les imponemos en este mundo y empezar a ser ellos y ellas mismas, sintiéndose libres para elegir a qué y cómo jugar.

Es un momento de gran impaciencia y emoción para todos, incluso para el adulto que lo presencia. La psicomotricista debe intentar alargar el momento de la destrucción con el fin de liberar la tensión de los niños y las niñas en el momento justo. De esta manera, trabajamos también la atención y la inhibición de los impulsos.

En ocasiones, también es interesante ofrecer cierta resistencia por parte del adulto. Así, los niños al derribarlo se sienten vencedores sobre el adulto.

La simple actividad de derribar el muro, nos ofrecerá la posibilidad de conocer el tipo de juego y la relación de cada alumno/a, quienes son más atrevidos, a quienes les cuesta más intervenir, cómo de impulsivos son unos y otras. En definitiva, nos proporcionará información sobre el comportamiento y actitud de cada niño o niña.

¿Cuál es el material y forma ideales de los elementos del Muro?

El muro nos ofrece un juego en sí mismo de destrucción y reconstrucción, por lo que el material y el tamaño de sus elementos será muy importante.

Las formas de los módulos deben ser; cubos, prismas, paralelepípedos, arcos, cilindros, rampas, escaleras y otras formas geométricas.

El material recomendado es siempre goma espuma, con fundas tanto blandas (de tela o raso) como “duras” de loneta. Naturalmente, los módulos del muro no deben ir nunca unidos con velcro o cualquier otro elemento, sino que deben ofrecer la posibilidad de que los niños y las niñas puedan volver a colocarlos o utilizarlos de forma individual o conjunta.

¿Cuál es el tamaño aconsejable del Muro?

El tamaño del muro vendrá dado por el número de alumnos/as que tengamos, la edad, altura y espacio del que dispongamos en la sala. Por lo que no hay un número determinado de módulos ni una altura específica. Se recomienda que sea lo suficientemente alto como para que tape la altura de los pequeños y lo suficientemente largo como para que esconda, lo máximo posible, la sala que hemos preparado detrás.

Debemos tener en cuenta, que cuando los niños derriben o se tiren encima de los módulos, éstos no deben caer sobre otros materiales, sobre todo si son duros. De manera que, colocaremos nuestro muro al principio de la sala, asegurándonos que quede un espacio libre, diáfano y seguro detrás.