10 de febrero del 2.025

Para Aucouturier, las construcciones son un material que permite a los niños y a las niñas, la posibilidad de unir y alinear objetos iguales, hasta llegar a la reflexión sobre el deseo de realizar un proyecto en concreto o de representar aquello que han vivido o sentido.

El material para la construcción es un conjunto de maderas de diferentes formas y medidas, preferiblemente de color natural, para evitar la elección de piezas según parámetros sensoriales y centrarse solo en los cognitivos. 

La manipulación de las construcciones favorece el acceso por parte de los niños y las niñas, al pensamiento operatorio, ya que se quedan en el “exterior de la construcción”. Es decir, en un primer momento solo se limitan a observarla, hablar sobre ella según sus estructuras cognitivas, mostrando su experiencia en el espacio y su situación actual frente a su cuerpo, como primeros indicios de descentración.

Además, los juegos de construcción exigen cierto dominio perceptivo motor y conceptual de la realidad en cuanto a la forma, el tamaño, la consistencia, el equilibrio, la cantidad y la casualidad de determinados elementos lógicos que se imponen a las pulsiones e impulsos, reafirmando los procesos cognitivos. De esta manera, el pensamiento operatorio y la manipulación de carácter fino, se oponen directamente a la excitación que hemos experimentado a través del movimiento, transformándola y representándola en determinadas creaciones o construcciones.

Si hablamos de la evolución de las construcciones, los expertos coinciden en que siguen más o menos unas pautas estables, abarcando desde el primer año de vida hasta los cuatro o cinco años. Pero no podemos hablar realmente de etapas, puesto que los niños suelen pasar de forma rápida de unas construcciones a otras más evolucionadas, sobre todo influenciados por el ejemplo y la imitación. Distinguiremos diferentes procesos o formas de manipular las construcciones que nos serán muy útiles para la observación:

TRANSPORTE: Desde que les damos a experimentar el material de construcción, los niños y niñas de menos de un año, comienzan a transportar las piezas de un lado a otro sin apenas realizar nada parecido a una construcción. Se limitan a experimentar diferentes posibilidades de forma similar a lo que observamos durante el juego heurístico.

APILAMIENTOS: Pasado el proceso de transportar y explorar las piezas de construcción, comienzan a apilar, repiten la acción de añadir un bloque sobre otro, formando “torres”. En este momento aún no tienen la percepción global de la construcción. La forma de juntar estas piezas también sigue un proceso interesante: al principio se produce de forma aleatoria y en horizontal, después se va conquistando la altura y estableciendo equivalencias entre el tamaño y forma de las piezas para que coincidan y conseguir una figura más homogénea.

PUENTE: Tras las torres, surgen los “puentes” y otros cerramientos. Son construcciones con forma de dolmen, dos piezas iguales o equivalentes en altura, separadas entre sí, con una pieza colocada sobre ellas. Estas figuras plantean las primeras dificultades, puesto que deben tener en cuenta otros dos parámetros más, la distancia entre las piezas de abajo y el equilibrio, para que la de arriba no caiga.

LOS CERRAMIENTOS: Estas construcciones aparecen muy pronto. Se tratan de colocar piezas formando “líneas” cerradas que delimiten un espacio interior, separado del exterior. Aparecen los primeros conceptos de cerrado, abierto, dentro y fuera. Es importante saber observar e interpretar las figuras de cerramientos en los niños, porque pueden tener una simbología y connotación muy relevante. Muchos autores han descrito el comportamiento de niños o niñas que elaboran cerramientos su alrededor y permanecen dentro de ellos durante algún tiempo, como una especie de aislamiento simbólico o búsqueda de protección.

PATRONES: Los niños y niñas suelen establecer un primer modelo de construcción y repetirlo una y otra vez. Esta repetición es la que se observa frecuentemente en primer ciclo de infantil. La conjunción de la repetición con la copia de un modelo, es lo que dará lugar a un patrón de construcción.

SIMETRÍAS: La simetría en construcción, es uno de los elementos matemáticos más tardíos en aparecer, pero ya con 2 o 3 años podemos observar ejemplos de “simetría bilateral”, como la que vemos en nuestro propio cuerpo. De forma que los niños y niñas construyen figuras simétricas en torno a un eje central.

REPRESENTACIÓN TEMPRANA: Llega un momento en que todos los elementos que hemos descrito (y otros) se ven reflejados en la construcción y podemos observarla como un conjunto o figura global. Es decir, la construcción se convierte en algo que está en el lugar de otra cosa, representándola.

REPRESENTACIÓN AVANZADA: Llegamos a la planificación anticipada de lo que van a construir, de forma que después de haber jugado, experimentado y vivido determinadas situaciones durante la expresividad motriz, los niños y las niñas planifican cómo lo van a representar con este material de construcción.

Así, podemos concluir que, en la representación gráfica con los mismos elementos constructivos, vamos a observar cómo, según la edad y la experiencia que tengan con ese material nuestros alumnos, lo único que cambia es la integración de esos elementos y destrezas dentro de un plan o proyecto de construcción.