30 de enero del 2.025

.MODELAR, se entiende como la manera de dar forma o manipular con barro, plastilina o cualquier tipo de masa, a una figura u objeto.
Según los expertos, la utilización de plastilina o barro durante el ritual de la representación gráfica, permite que los niños y las niñas puedan experimentar la trasformación de la materia a través de su acción directa. Además, este tipo de actividad favorece la expresión emocional de todo lo que han vivido en la sala durante el juego, así como, la perfección progresiva de muchos movimientos y patrones motrices de carácter fino que facilitarán el aprendizaje posterior de la lecto-escritura y otros contenidos conceptuales.
A través de la técnica del modelado, los niños y las niñas manipulan el material, que poco a poco irán pellizcando, aplastando, troceando, realizando formas compactas, dejando huellas, construyendo formas geométricas… a las que a su vez irán dando sentido (una pelota, la cabeza, un caracol, una mesa, las partes del cuerpo…)
Al igual que en otro tipo de representaciones gráficas y artísticas, en el modelaje también podemos observar una evolución en función del momento evolutivo en el que se encuentren nuestros alumnos y alumnas:
⋅ FASE 1 (entre los 10 y 18 meses): En este primer momento el material es siempre aplastado y manipulado de forma global, estampan las huellas de sus deditos y lo golpean, comprobando así su maleabilidad. El objetivo de la acción del niño o la niña es la inspección del material al manipularlo, observar sus cambios y percibir como su acción influye en él.
⋅ FASE 2 (entre los 18-24 meses): Aparecen las primeras bolas o churros dando lugar a las primeras unidades formales cerradas, ya no solo golpean, sino que también amasan y comienzan a crean figuras separadas (palitos, bolitas…) Esta fase coincide con el inicio de la etapa pre-simbólica, en la que los niños y las niñas son capaces de crear pequeños detalles que comparan y buscan semejanza en el mundo real (un gusano, un caracol…)
⋅ FASE 3 (entre los 2-3 años): En esta fase ya observamos las conexiones entre esas unidades que han creado. Uniendo varias partes, crean una figura. El final de este proceso, lleva a los niños y las niñas a representar y enriquecer su producción con otros elementos, dando forma a aquello que quieren crear. Este momento suele coincidir con una mayor expresión verbal, gracias a la cual puede entrar a describir lo que están creando y asociarlo a los momentos vividos durante el tiempo de expresividad motriz anterior.
Según Lapierre, Sánchez y Llorca (2015), alrededor de los 3 años de edad podemos decir que, según sus representaciones, los niños y
niñas se encuentran en el final del período de los primeros indicios y en el comienzo de la etapa formal.
Por otro lado, Lowenfeld (1980), destaca la arcilla y la plastilina como uno de los materiales artísticos principales durante la etapa del garabateo y los comienzos de la autoexpresión, entre los 2 y 4 años. Explica, que los niños y las niñas a esta edad son capaces de observar la creación de objetos en función del trozo de arcilla, así como la unión de partes para llegar a una forma determinada.
Afirma que, “el manejo de un material tridimensional le permite al niño utilizar los dedos y los músculos de forma diferente. Golpear y amasar la arcilla, sin ningún propósito aparente, es una etapa paralela al garabateo desordenado”
Otro aspecto muy importante relativo al modelado que cabe destacar es que, EL MODELADO RELAJA. Después del ritual de expresividad motriz y los niveles de adrenalina y cortisol disparados por la propia acción del movimiento, una actividad de modelaje permite que los niños y las niñas paren y se concentren en la nueva tarea de amasar, golpear, aplastar…, reduciendo así, el estrés, recuperando la atención y la concentración y facilitando la vuelta a la CALMA.
Los materiales más habituales que podemos utilizar para esta actividad son: plastilina, arcilla, pasta de sal, pasta de modelar, cera de abejas…


