10 de enero del 2.025

Como profesionales de la educación, el esquema corporal es el primer concepto que deben interiorizar los niños y las niñas. Es el paso previo al autoconcepto que tenemos de nosotros mismos y un aspecto fundamental en el desarrollo de la autoestima.
En el ámbito de la psicología, el esquema corporal tiene que ver con la totalidad de la persona y, en definitiva, con la representación mental que tenemos sobre nuestro propio cuerpo, sus partes, qué movimientos podemos hacer, cuáles son las limitaciones que nos encontramos…
Como definición consensuada por la mayoría de expertos podemos decir que el esquema corporal es:
“El conocimiento creado por las vivencias que nuestro cuerpo ha tenido, ya sea expresado en palabras, como impresiones sensoriales, relación con el medio, relaciones recíprocas, etc.”
Para construir el esquema corporal, el ser humano ha de pasar por diferentes etapas que van desde el nacimiento, hasta aproximadamente los 12 años de edad. Según el psicoanalista Ajuriaguerra (1979), podemos considerar tres etapas fundamentales en relación con la evolución y la formación del esquema corporal:
ETAPA DEL CUERPO VIVIDO
De 0 a 3 años . El niño es capaz de
manejar su cuerpo y entender el yo, que
vendrá determinado por la relación con
los adultos y sus experiencias con el
entorno. Adquiere la marcha y el
lenguaje.
ETAPA DEL CUERPO PERCIBIDO
De 3 a 7 años. Se da la «discriminación
perceptiva» en la que se consigue una
orientación corporal y se afirma la
lateralidad. Alrededor de los 5-7 años se
consigue diferenciar entre la totalidad y
los segmentos del cuerpo.
ETAPA DEL CUERPO REPRESENTADO
De 7 a 12 años. Se consigue la
representación mental del cuerpo en
movimiento. Dominancia de todas las
partes y seguimientos corporales e
independencia de acciones.
La importancia de la ASIMILACIÓN de un buen esquema corporal es por tanto FUNDAMENTAL
Un esquema corporal mal estructurado implica dificultades en la relación del niño o niña con el entorno
Estas dificultades, pueden verse reflejadas en tres ámbitos muy importantes:
⋅ En el ámbito de la percepción: El propio cuerpo es la referencia de la percepción, esta percepción nos dará estabilidad y marcará nuestra relación con el mundo. De lo que perciba el niño o niña a través de su cuerpo, dependerán la orientación, la organización de sus estructuras mentales y el desarrollo de todos sus aprendizajes.
⋅ En el ámbito motor: Una falta de reestructuración del esquema corporal puede provocar; una defectuosa coordinación motora, pérdida del control postural, mala coordinación motriz, lentitud en las acciones, disociación y malinterpretación de gestos …
⋅ En el ámbito afectivo: El conocimiento y la interiorización del esquema corporal se rige también por el estado emocional y las experiencias que viva el niño o la niña. De manera que, como consecuencia de una inadecuada asimilación de su esquema corporal y dificultades en la percepción y coordinación motora, podría tener deficiencias en las relaciones sociales, falta de autoestima, inseguridad …
Así pues, para el correcto desarrollo e interiorización del ESQUEMA CORPORAL de nuestros pequeños y pequeñas, nos centraremos en una intervención psicomotriz basada en el conocimiento del YO, que invariablemente tendrá asociado el conocimiento del cuerpo de los demás y el mundo que les rodea.
Entendemos que la Práctica Psicomotriz de Bernard Aucouturier pretende conectar las sensaciones corporales con la emoción percibida y vivida a través del cuerpo, para poder adquirir conciencia de sí mismo, conocimiento y control de movimientos y consiguiendo ajustar sus intenciones motrices a las condiciones del entorno y a los demás.

