25 de noviembre del 2.024

Continuaremos con nuestro recorrido por la importancia de los reflejos primitivos y su vinculación con determinados trastornos o dificultades de aprendizaje.
En la sala de psicomotricidad podremos observar determinados comportamientos en relación con el movimiento de los niños. Separaremos estos movimientos en cuatro bloques, en función de la repercusión que van a tener en:
- El tono muscular
- Actitudes de hiperactividad o inquietud
- Estrés
- Reflejos de línea media
EN ESTE ARTÍCULO HABLAREMOS DE REFLEJOS RELACIONADOS CON EL TONO MUSCULAR
REFLEJO TÓNICO LABERÍNTICO
Comienza en el útero (12 semanas de gestación). El feto al inclinar la cabeza hacia delante, los brazos y las piernas se doblan de forma automática. A los 3 o 4 meses este reflejo debería estar integrado.
El Reflejo tónico laberíntico posterior, consiste en la acción contraria, al echar la cabeza hacia atrás, los brazos y piernas se extienden. Este reflejo aparece en el nacimiento y debería desaparecer a los 3 años.
Se llaman “laberínticos” porque se activan con la estimulación de los laberintos de los oídos. Este reflejo cumple con la función de ayudar al bebé a enfrentarse al problema de la gravedad. A partir de los 6 meses este reflejo debería estar integrado, ya que el bebé consigue mantener el control sobre tu cabeza, de manera que conseguirá lograr el equilibrio y el tono muscular, como nos indica la ley céfalo-caudal.
Las consecuencias de la no integración son:
1. Falta de equilibrio cuando comience a caminar
2. Problemas para la adquisición de habilidades vestíbulo-oculares (estabilizar las imágenes en la retina)
3. Dificultades para interpretar las distancias, profundidad, dirección, la comprensión espacial…
Los signos de alerta observables son:
EN RTL hacia delante:
Cansancio al permanecer de pie (aparece el propio reflejo, cabeza hacia delante, inclinación del cuerpo)
Tono muscular débil
Movimientos rígidos en patrones de marcha
Mareos frecuentes en el coche, miedo a las alturas…
Poco equilibrio
Poca habilidad para realizar secuencias de actividades y problemas en percepción espacial
EN RTL hacia atrás:
Tensión en los músculos
Caminar de puntillas con frecuencia
Problemas de equilibrio
Poca habilidad para realizar secuencias de actividades y problemas en percepción espacial
REFLEJO DE LANDAU
Aparece a las 4 semanas después del nacimiento y no es exactamente un reflejo primario, sino un reflejo puente, a través del cual se inhibe el reflejo tónico laberíntico y se desarrolla el tono muscular y la coordinación ocular.
Consiste el levantar la cabeza (4 semanas), el pecho (a los 2 meses) y las piernas (4 meses) cuando están tumbado boca abajo. Se debería integrar a los 3 años y medio de edad.
Las consecuencias de la no integración son: Problemas de tensión muscular en la parte posterior de las piernas. Mala coordinación entre el tren superior y el inferior, ya que cuando estire las piernas la cabeza se reclinará hacia atrás.
Los signos de alerta observables son:
Tensión en el tren inferior del cuerpo.
Problemas de coordinación.
REFLEJO TÓNICO SIMÉTRICO DEL CUELLO
Aparece alrededor de los 6 meses de edad y debería desaparecer entre los 9 y los 11 meses. Consiste en que, cuando el niño echa la cabeza hacia atrás, las piernas se doblan y se estiran los brazos. Cuando inclina la cabeza hacia delante, los brazos se doblan y las piernas se estiran.
Gracias a la integración de este reflejo, se fortalece la musculatura de la espalda y del cuello, facilitando también la integración del Reflejo Tónico Laberíntico y la adquisición de una buena postura corporal.
Además, debido a este reflejo, el niño puede colocarse a cuatro patas desde bocabajo, entrena la visión a larga y corta distancia y amplia la percepción del espacio. Es por ello, que será fundamental desarrollarlo e integrarlo para conseguir una buena técnica de arrastre, el gateo, una adecuada coordinación óculo-manual, incluso la lectura y escritura.
Las consecuencias de la no integración: Es muy importante que esté integrado antes de comenzar a gatear, puesto que, de lo contrario, los brazos y las piernas dependerán de hacia dónde se incline la cabeza.
Los signos de alerta observables son:
Postura encorvada
Al inclinar la cabeza hacia adelante no podrá evitar doblar los brazos y se recostará o apoyará las manos en la cabeza para intentar evitarlo
Forma de caminar descoordinada. Dificultad para sincronizar piernas y brazos
Cuando se sientan en el suelo, adoptan una postura en W (rodillas hacia delante y pies atrás)
Poca coordinación ojo-mano
Dificultad para enfocar la pizarra después de mirar hacia abajo (visión bilocular)
No prestan atención debido a la incomodidad que les supone estar sentados
Debilidad en los brazos
Evitan juegos de pelota, por la dificultad que supone seguirla
Dificultades de lectoescritura

