30 de abril del 2.024

    La inteligencia naturalista fue la última que identificó Howard Gardnerde las 8 inteligencias múltiples propuestas por él.

    ¿Qué es la inteligencia naturalista?

    La misma hace referencia al hecho de sentir empatía tanto con los animales como con los vegetales, teniendo una dimensión enriquecida sobre la importancia de la ecología, los hábitats y ecosistemas.

    Si bien el factor ambiental influye notablemente en el incremento de esta inteligencia (pues no es lo mismo un niño que crece a orillas del mar que otro que vive en un edificio en una gran ciudad) también existe un componente genético que interfiere y modela el posterior desarrollo de la inteligencia naturalista.

    Esta inteligencia se encuentra desarrollada en algunas personas con TEA (autismo) y en aquellos que tienen síndrome de Tourette.

    Según ciertos avances neurocientíficos, se sugiere que esta inteligencia se sitúa mayormente en el hemisferio derecho y se halla más desarrollado en mujeres que en hombres. Adicionalmente, esta comparte áreas de estimulación con la inteligencia verbal y la cinestésico corporal, por lo que es frecuente que personas con habilidades naturalistas también posean desarrollada la fluidez verbal, percepción y coordinación motora fina.

    La estimulación de la inteligencia naturalista

    El estímulo de la inteligencia que estamos abordando debe comenzar a temprana edad en el entorno familiar. Así, el niño pequeño comienza a distinguir que el día y la noche no poseen diferencias únicamente en relación a la luminosidad, sino también en relación a los olores y sonidos. Posteriormente, es conveniente que el niño se vincule con animales domésticos (armado de un acuario, mascotas domésticas como perros o gatos), descubrir rastros o señales en árboles, reconocer el ruido de las olas o del viento, etc.

    En relación a la educación formal, este tipo de niños se sentirá interesado y atraído por asignaturas como geografía, física, química, historia y lengua.