5 de febrero del 2.023

Para ayudar a los centros a implantar adecuadamente la figura del coordinador de bienestar, el Ministerio de Educación y FP ha lanzado esta guía, en la que incluye aspectos claves que se deben tener en cuenta, tales como:
 

1. Tener claras las funciones del coordinador/a de bienestar y protección

En general, la guía divide las funciones del coordinador o coordinadora en torno a cinco fases de acción:

  1. La planificación de las actuaciones para garantizar la protección de los estudiantes desde el entorno escolar.
  2. La prevención, a través de acciones de sensibilización dirigidas a toda la comunidad educativa.
  3. La organización y promoción de la formación, para prevenir, detectar y abordar los casos de violencia y acoso escolar.
  4. La detección de situaciones de violencia en el ámbito escolar, como diseñar protocolos de actuación, establecer canales de comunicación para notificar casos de acoso escolar, etc.
  5. La intervención en situaciones de violencia escolar. Para ello, el coordinador/a debe construir un entramado de colaboraciones internas (equipo directivo, docentes, familias, alumnado servicios de orientación) y externas (servicios sociales, sanidad, cuerpos y fuerzas de seguridad), que garanticen que el centro educativo sea un entorno protector.

2. Formar al coordinador/a del bienestar y al profesorado

La guía indica que la implantación del coordinador o coordinadora de bienestar y protección conlleva una serie de actividades formativas, y propone llevar a cabo tres niveles de formación, una para los docentes, y dos destinados a los coordinadores de bienestar y protección:

  • Primer nivel de formación básica, dirigido al personal del centro educativo, con el fin de dotarlo de capacidades que le permitan detectar posibles situaciones de violencia y acoso escolar.
  • Segundo nivel de formación habilitante, dirigida a los coordinadores o coordinadoras, que incluye contenidos relativos a la prevención, detección temprana e intervención ante situaciones de violencia contra la infancia en todas sus dimensiones, así como contenidos para poder capacitar a las familias y al alumnado sobre estos temas.
  • Tercer nivel de formación especializada, para el desempeño en niveles de alto riesgo, dirigida a los coordinadores/as que trabajen en centros con niños, niñas y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad social.

 
Así, la formación es clave para poder implementar adecuadamente esta figura y, sobre todo, luchar contra el acoso escolar. 

3. Cumplir con los requisitos de dedicación, experiencia y formación

En general, la guía recomienda que la persona que se haga cargo de este rol cuente con los siguientes requisitos:

  • Tiempo para dedicarse a él. Con un número de horas de dedicación y la conveniencia de contar con una o más personas que asuman las responsabilidades y funciones que conlleva este rol.
  • Experiencia y formación en materia de prevención y de intervención de situaciones de riesgo de violencia y acoso escolar.
  • Contar con cierta antigüedad en el centro educativo y una estabilidad en este.
  • Contar con una buena coordinación con el equipo directivo y el profesorado. 
  • Tener especial contacto e intercambio de información con los tutores o las tutoras, así como los profesionales de orientación del centro, que son quienes pueden recopilar información valiosa.