30 de junio del 2.022

Cuántas veces hemos escuchado la frase “Si tú no crees en ti, nadie lo hará”. Parece como si la confianza fuera algo que nos imponemos nosotros mismos y que va de dentro para fuera. Lo cierto es que las investigaciones y la práctica clínica nos demuestran que la confianza se aprende y se desarrolla siempre de fuera hacia dentro, o lo que es lo mismo, son nuestras madres, nuestros padres y maestros los que deben confiar desde un principio en nosotros para que podemos enfrentarnos a los obstáculos y dificultades de la vida con seguridad. Si queremos que nuestros hijos sean personas seguras, previamente, los adultos significativos que rodeamos a los niños debemos generar contextos de protección. 

“Sin protección, jamás habrá seguridad” , pero también podemos afirmar lo contrario: aquellos niños que se desarrollan en contextos donde reina la inseguridad y el caos, es difícil que puedan sentirse seguros y confiados en sus relaciones con los demás. Si el mensaje que me trasladan mis padres y maestros es que el mundo es un lugar inseguro, impredecible y donde las personas nos pueden hacer daño, ¿cómo voy a ser capaz de confiar? Por lo tanto, la protección en la infancia promueve la seguridad, mientras que la desprotección invita a la inseguridad, la baja autoestima y la desconfianza.

Algunas ideas para desarrollar la confianza en nuestros hijos:

  1. Trata de fomentar la autonomía de tu hijo, permitiéndole hacer todo aquello que esté dispuesto a hacer, siempre y cuando no exista un verdadero peligro.
  2. Permite todas y cada una de las emociones. Legitimarlas es fundamental para que sienta que todas son correctas y normales.
  3. No caigas en el error de darles tu móvil o tu Tablet cada vez que experimenten una emoción que te incomode, por el contrario, conecta con tu hijo y ayúdale a re
  4. Habla de todo lo que le resulte desagradable a tu hijo para ayudarle a integrarlo. Recuerda que aquello que no nombras, no existe.
  5. Ámale de manera incondicional. Nuestro cariño, atención y orgullo hacia ellos no depende de lo que hagan, lo que sientan o lo que digan. Les queremos por el simple hecho de ser nuestros hijos.