17 de febrero del 2.022

Tras una conducta inadecuada de tu hijo, o cualquier conflicto ocurrido en casa, o en clase, si hablamos de alumnos, es mucho más eficaz “Preguntar en lugar de ordenar o castigar”

Ante cualquiera de estos casos… ¿Te limitas a transmitirle lo no se puede o no se debe hacer? Es mucho más valioso para todos, ayudarle a encontrar alternativas. Esas alternativas funcionarán como herramientas hacia las posibles soluciones ante el hecho pasado.

¡Haz preguntas! ¡Intenta entender lo que ha ocurrido, cómo y por qué ha ocurrido!

  • Adéntrate en el mundo de los niños. ¿Qué piensan?, ¿cómo actúan y por qué? ¿Cuáles son sus necesidades más inmediatas? Esto nos proporcionará información de calidad para entender mejor muchos de los comportamientos y pensamientos que pasan por su cabeza.
  • Escucha reflexivamente: A la hora de escuchar es bueno intentar entender sus motivos y ponernos en su piel.
  • Escucha activamente. En la escucha activa, podremos conocer mejor los sentimientos escondidos entre las palabras haciéndole ver que entendemos lo que siente.
  • Evita las afirmaciones inapropiadas que hieren sus sentimientos. Nos referimos a ese tipo de frases irónicas que le pueden hacer sentir amenazado y no comprendido.
  • No hagas preguntas en las que conoces la contestación y el propósito es atrapar al niño.

¡Es más probable que un niño escuche, después de sentirse escuchado!

¡La educación de nuestros hijos es un viaje responsable que debemos hacer agarrados de la mano!