20 de octubre del 2.021

La ira es una emoción que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. aparece cuando percibimos que somos tratados injustamente, cuando nos sentimos heridos o cuando nos invade la frustración ante algún objetivo que no conseguimos, sentimos ira, nos enfadamos. Es una emoción básica y necesaria para la vida del ser humano, Nos provee de fuerza para acometer tareas que nos resultan difíciles. Nos ayuda a defender nuestros derechos y puntos de vista ante los demás. Nos ayuda a percibir y resolver conflictos… Pero para ello debemos estar atentos a las conductas y comportamientos que se derivan de esta emoción y saber reconducirlos antes de que lleguen a dar lugar a respuestas físicas inadecuadas. Cuando la ira entra en acción, se pueden poner en funcionamiento 3 tipos de respuesta en los niños:

RESPUESTA CORPORAL

Su cuerpo se activa, para la defensa o el ataque, y existe una predisposición a actuar de forma agresiva

-Aumenta su ritmo cardiaco

-Su respiración se acelera

-Sus músculos se tensan

-Su flujo sanguíneo se dispara

-Aumenta su nivel de Adrenalina

RESPUESTA COGNITIVA

Depende de su manera de interpretar la situación vivida en ese momento. Una situación por sí sola no tiene valor emocional. La valoración personal es la que hará que confiera cierto significado.

RESPUESTA CONDUCTUAL

Actúa para defenderse de aquello que se interpone en su camino, y para ello genera una energía interna, que le lleva a destruir ese obstáculo.

No obstante, hay otras conductas en la gestión de la ira que no están orientadas a la destrucción del obstáculo sino a la resolución de problemas. y esas son en definitiva las que debemos trabajar con los niños.

Nuestro deber como adultos, es enseñarles a canalizar esa energía interna orientada a la destrucción del obstáculo, usándola para la resolución del problema