12 de mayo del 2.021

Seguramente esta sea una pregunta que nunca te habías hecho, pero la respuesta es que sí. Según Piaget, el pensamiento abstracto se adquiere cuando ya el ser humano es capaz de pensar por sí mismo, organizar ideas y ser autónomo, es decir, alrededor de los 11 años. El pensamiento abstracto se irá desarrollando progresivamente durante los años siguientes, hasta consolidarse por completo cuando la persona alcanza los 15 años.

No obstante, el desarrollo social del individuo y la adquisición de conductas ocurre durante los primeros años de vida. De allí que sea tan importante empezar a trabajar aquellas que son inadecuadas desde temprano, pues solo de esta manera se puede ayudar al niño a desarrollar inteligencia conductual.

 ¿Pero cómo transmitir a un niño menor de 6 años lo que es o cómo identificar una conducta? ¿Cómo explicarle que los castigos que recibe son por algo que no puede tocar o manipular?

El primer objetivo que se planteó el Proyecto Jarque fue darle una respuesta a este interrogante y se logró mediante la materialización “Conductas tipo” mediante luces de colores en el aula.

De esta manera, los niños pueden empezar a relacionar desde muy temprano las conductas que tienen lugar en el aula, mediante las diferentes luces de colores. Las luces utilizadas para esto, son:

  • Luz roja: indica incidentes de ira, rabietas y enfados.
  • Luz añil: indica conductas de desinterés, agresividad, rebeldía ante las normas, poca colaboración, falta de empatía, incapacidad de trabajar en equipo o discriminación ante alguno de los compañeros.
  • Luz amarilla: se enciende cuando se detectan conductas de egoísmo en el aula.
  • Luz violeta: se activa cuando hay situaciones de gritos, insultos y vejaciones. 
  • Luz verde: se enciende cuando detecta envidia en el aula.
  • Luz naranja: se enciende cuando alguno de los niños usa el llanto como método de manipulación.
  • Luz azul: finalmente, esta luz se enciende cuando se detectan sentimientos de ansiedad o nerviosismo en los niños. 

Este sistema de luces ha permitido materializar cada una de las conductas infantiles, permitiéndole a los niños verlas, tocarlas y reflexionar sobre ellas de una manera didáctica.

Que estén encendidas indica que hay llamados de alerta que hay que atender, que algo está pasando entre los niños y es necesario trabajar para subsanarlo. Que estén apagadas significa que se han alcanzado algunos de los objetivos propuestos y no hay nada que resolver por el momento.

Por último, hay una luz blanca que se enciende cuando se alcanza un logro o una meta grupal. Generalmente se activa cuando uno de los niños ha logrado trabaja en un error cometido, y él mismo será encargado de apagar la luz que encendió tras su comportamiento.

¡ Este avance es un gran comienzo que nos va a facilitar el proceso para trabajar para la adquisición y modificación de conductas en las aulas!