2 de diciembre del 2.024

Continuaremos hablando en este artículo, sobre la importancia de los reflejos primitivos y su vinculación con determinados trastornos o dificultades de aprendizaje.

Hacemos especial hincapié, en recordar las posibilidades de observación que nos brinda una sesión de psicomotricidad, para detectar cualquier anomalía o estado de alerta. Separaremos estos movimientos en cuatro bloques, en función de la repercusión que van a tener en:

  • El tono muscular (del que ya hablamos en el anterior artículo)
  • Actitudes de hiperactividad o inquietud
  • Estrés
  • Reflejos de línea media

EN ESTE ARTÍCULO HBLAREMOS DE REFLEJOS RELACIONADOS CON LA HIPERACTIVIDAD

REFLEJO ESPINAL GALANT

    Aparece a las 20 semanas de gestación y debería integrase entre los 3 y los 9 meses, aunque en algunos casos puede persistir hasta los 2 años de edad. Es fundamental para el desarrollo del sistema vestibular. Consiste en que ante un estímulo en la columna vertebral cerca de la cadera, el niño la rota hacia el lado de donde procede el estímulo.

    Parece ser que este reflejo tiene que ver con la participación del bebé en el nacimiento y que gracias a esa rotación involuntaria de la cadera, puede descender mejor por el canal del parto. Además, participa en el equilibrio cuando se inicia la etapa del gateo.

    Las consecuencias de la no integración están relacionadas con la intolerancia al roce de la ropa ajustada, cinturones o cualquier contacto con la cadera, respondiendo a estos estímulos de forma motriz, por lo que los hace, inquietos, muy movidos o hiperactivos. Altera la atención y concentración y afecta a la memoria a corto plazo.

    Si solo aparece en un lado de la cadera, puede provocar escoliosis y otras alteraciones posturales. Si permanece activo muchos años, puede desencadenar problemas en la zona lumbar y problemas de espalda a la edad adulta.

    Los signos de alerta observables son:

    Hiperactividad o inquietud

    Enuresis nocturna a partir de los 5 años

    Problemas de concentración y memoria a corto plazo

    Caminar con la cadera rotada

    Problemas de lateralidad, dirección y contra-lateralidad y equilibrio

    Escoliosis

    Intolerancia ante determinadas prendas de ropa

    REFLEJO ESPINAL PEREZ

    Aparece en el nacimiento y debería desaparecer entre los 3 y 6 meses. Cuando acariciamos la columna desde la rabadilla hacia el cuello del bebé, éste levanta la cabeza y el culete, curvando la espalda y flexionando los brazos y las piernas.

    Consecuencias de la no integración: Influye directamente en el desarrollo e integración de los reflejos de Landau y el Tónico Simétrico del Cuello. Por lo que si no desaparece este reflejo, puede que tampoco lo hagan los otros.

    Signos de alerta observables:

    Poco tono muscular en espalda sobre todo

    Hipersensibilidad

    Dolor lumbar

    Tensión en las piernas

    Incomodidad al tener personas detrás

    Incapacidad para dormir bocarriba

    Inquietud y nerviosismo

    Enuresis nocturna

    REFLEJO DE ANFIBIO

    Este reflejo pertenece ya a los reflejos POSTURALES. Aparece entre los 4 y los 6 meses de edad. Y consiste en que cuando el niño levanta la pelvis, se dobla el brazo, la cadera y la rodilla del mismo lado. Se desarrolla en dos fases; en posición bocabajo y en posición bocarriba.

    Es necesario que se desarrolle para gatear contra-lateralmente, favorece el patrón de gateo y la posibilidad de doblar piernas y brazos al colocar las manos y rodillas en el suelo.

    Consecuencias de que no se desarrolle: Es importante que este reflejo se desarrolle bien durante el tiempo que permanece activo porque de lo contrario, el gateo y arrastre contra-lateral podría no producirse. Además, se daría una hipertonía muscular que desencadenaría problemas de motricidad gruesa.

    Signos de alerta observables:

    Tensión en las piernas

    Descoordinación del tren inferior del cuerpo

    Esperamos que este artículo haya sido de gran ayuda para ti… ¡ Nos vemos pronto!