30 de abril del 2.022

Algunos adultos piensan que la rutina destruye la espontaneidad. Pero sin rutina, muchas familias experimentan caos en vez de espontaneidad.

Establecer rutina en el hogar, evitará desacuerdos como, por ejemplo, la hora de dormir, la hora de levantarse, la hora de la comida, los momentos para lavarse los dientes… La rutina ayuda a declinar la lucha de poder. Los beneficios a largo plazo son:

  1. Seguridad y autonomía.
  2. Atmósfera calmada.
  3. Confianza.
  4. Destrezas de vida para los niños.
  5. Los niños aprenden a ser responsables de su conducta.
  6. Cooperación familiar.

Al realizar las actividades en forma de rituales diarios, el niño va creándose un esquema interno y va estableciendo hábitos.  Esto va a favorecer que el niño adquiera actitudes o comportamientos que le van a permitir adquirir destrezas y aprendizajes que le van a resultar útiles para otras situaciones de la vida diaria. Por ejemplo, si se ha establecido una rutina en la que el niño debe ser quien eche la pasta de dientes sobre su cepillo, la práctica repetitiva diaria de la misma, llevará a este niño a que aprenda a poner la pasta de dientes sobre el cepillo él solo. Esto además le permitirá hacerlo, no únicamente en una situación, sino que podrá realizarlo en otros momentos en los que le resulte necesario, ya que habrá adquirido ese hábito o aprendizaje.

Actualmente cada vez existen más estudios, en relación a los niños que presentan alteraciones en su desarrollo normal, que apuntan a la importancia de trabajar directamente sobre el entorno natural del niño y sobre las rutinas. Por eso, como apuntábamos al principio, para todos aquellos que tratamos con niños, es fundamental que conozcamos la importancia de las rutinas para su vida y su  desarrollo.