19 de noviembre del 2.021

¿POR QUÉ ES BUENO QUE LOS NIÑOS SE ABURRAN?
El aburrimiento es un estado de ánimo temporal que provoca desinterés, producido por elementos internos o externos al individuo.
La extensa agenda de nuestros hijos cada día, apenas les deja tiempo para jugar y mucho menos para aburrirse. Esto hace que no se esfuercen para aprender a crear, a imaginar situaciones de juego. Y claro, en periodos vacacionales, por ejemplo, en cuanto se cansan de jugar, se aburren.
Los niños echan de menos a la disciplina, lo cotidiano, la agenda habitual. Son niños que están acostumbrados a seguir un guión todos los días.
Debemos enseñar a nuestros hijos que con el aburrimiento también se aprende, y que hay un tiempo para todo incluso para no hacer nada. Gracias al aburrimiento, nuestros hijos:
- Desarrollan la imaginación y la creatividad
- Promueven la inspiración
- Desarrollan estrategias frente a la resolución de problemas
- Generan descanso ante la sobreestimulación.
- Fomentan el pensamiento y la reflexión
¡Dejemos, por lo tanto, algo de tiempo diario para el aburrimiento!

