6 de octubre del 2.021

Educar es un camino lleno de complejidades. Aún más, cuando hablamos de educación conductual. Dificultad para atender, desobediencia ante normas, llamadas de atención, búsqueda de protagonismo, comportamiento agresivo, falta de empatía, gritos, conductas de impaciencia…Las conductas inapropiadas, se inician en los primeros años de vida,  y es durante la infancia, el mejor momento en el que deberían ser tratadas. Es de vital importancia tratarlas a tiempo, de lo contrario, trascenderá a las siguientes etapas de vida del individuo, con la consecuente complicación.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos en este proceso de aprendizaje?

 Reflexionemos sobre algunos aspectos que los padres estamos tentados en multitud de ocasiones a repetir, aún sabiendo que no son correctos:

1.- El fijarnos sólo en las conductas negativas de nuestros hijos (que casualmente son las que nos preocupan)y no atender a las conductas positivas, hará que nos forjemos de él una imagen negativa. Sin embargo, lo que tenemos que construir es una imagen realista de nuestros hijos, y para ello debemos valorar en igual medida los aspectos positivos del día a día.

2.-Entender que los niños no nacen sabiendo “Buenas conductas”, sino que son el resultado de un proceso de aprendizaje, que les ayudará a ir adquiriéndolas progresivamente, con el paso del tiempo y en base a muchos factores externos. Como todos los procesos de aprendizaje, los niños necesitarán por parte del adulto ATENCIÓN, DEDICACIÓN, PACIENCIA Y COMPRENSIÓN.

3.- No olvidar que nosotros somos los adultos y nos debemos comportar como tal. Ante un mal comportamiento, debemos ofrecer herramientas a nuestros hijos para trabajar sobre ello, evitando perder los nervios y el control (gritar, enfadarnos, perder el control) ponernos melodramáticos (frases tales como “No aguanto más”, “Me va a dar algo”… “Me destrozas la vida”…) o provocar un chantaje material ( “Si dejas de llorar… te compro un dulce”)

5.- No se deben ignorar determinadas conductas de los hijos, justificar o ignorar comportamientos, que sabemos con certeza que son erróneos y que a nivel social no están “Bien vistos”

6.-Poner normas y límites claros y hacerlos cumplir. Las normas en cualquier círculo social deben de ser un referente de funcionamiento. Si se van cambiando, o no se cumplen ni se hacen cumplir tus hijos no las tomarán en cuenta para nada.

7.-Las amenazas no educan, así que intenta evitarlas. Es mucho más efectivo, que tras un comportamiento inadecuado haya una consecuencia. Las consecuencias no son un castigo, sino el resultado lógico de un comportamiento.

8 – Ayudarles a ser independientes es un beneficio maravilloso para ellos, puesto que les ayudará a ser más autónomos y seguros, por lo tanto niños más felices, y a nosotros como padres nos proporcionará algo más de tiempo.

9 – Ser críticos con nosotros mismos, debemos olvidar que existe una estupenda palabra para cuando nos equivocamos: simplemente di perdón.