1 de julio del 2.021

¿Qué son las conductas disruptivas?

Son conductas inapropiadas que perjudican el buen funcionamiento del aula. Se refieren a las relaciones entre iguales o con respecto al adulto, al incumplimiento de las normas que rigen la convivencia en el aula, faltas de respeto, comportamientos desafiantes etc.. En los últimos años este tipo de conductas han aumentado notablemente en las aulas y actualmente los datos de los últimos estudios son preocupantes, ya que hasta un 45% de los docentes de la etapa de secundaria aseguran presenciar en sus alumnos conductas de este tipo que dificultan el buen funcionamiento y la dinámica de su aula.

Algunos ejemplos de conductas disruptivas son por ejemplo: dificultad para prestar atención en clase, desobediencia ante normas, llamadas de atención, búsqueda de protagonismo, comportamiento agresivo, falta de empatía…

Las conductas disruptivas, generalmente se inician en los primeros años de vida, es relativamente sencillo darse cuenta de ellas y es durante la infancia, el mejor momento en el que este tipo de conductas deberían ser tratadas, puesto que en niños de preescolar son poco peligrosas. Es de vital importancia tratarlas a tiempo, de lo contrario, trascenderá a las siguientes etapas de vida del individuo, con la consecuente complicación.

Una conducta disruptiva en el adolescente generalmente tiene su etimología en la etapa infantil del individuo tras no haber sido tratada de forma acertada en etapas de la niñez (muchas veces porque los padres o incluso los profesores explican una conducta desobediente e inapropiada como algo normal, que forma parte del desarrollo madurativo) ahora de adolescente, la conducta disruptiva persistirá, pero con síntomas generalmente más difíciles de captar. Las acciones disruptivas en la adolescencia pueden tener  tanto una magnitud grupal como personal… ambas,  generalmente llevan a la adopción de conductas de riesgo y/o conductas antisociales.

Es importante tener en cuenta técnicas específicas para tratar de encauzar el comportamiento de los niños sin necesidad de gritos, amenazas o castigo físico.

  • Establecer límites claros
  • Mantener la calma ante ciertas peticiones por parte del niño
  • Lograr transmitir instrucciones claras y adecuadas a la edad del niño
  • Explicar al niño las consecuencias de la conducta disruptiva a nivel social
  • Responder a la conducta disruptiva constructivamente, con la finalidad de aprender
  • Mejorar sus habilidades sociales.
  • Ayudarle a fomentar nuevos amigos.
  • Ayudarle a aprender a controlar sus emociones
  • Enseñarle habilidades para resolver problemas
  • Ayudarle a ser independiente

OLGA JARQUE